martes, 10 de septiembre de 2013

Aqui les dejo la primera parte de una historia que escribi hace ya un tiempo espero sea de su agrado.



Esta es una historia como otras de caballeros y dragones jinetes minutaros castillos y princesas. Puesto que un día aquel caballero se decidía a salir de castillo en enfrentamiento del feroz dragón pero quién diría que incluso aquel increíble caballero de nombre Isaac un hombre apuesto, de una edad no muy grande algunos dices que 300 otros dicen que 400, con una cabellera vistosa color dorado, alto y musculoso con rasgos definidos como algunos rasguños de sus últimas batallas por su imperio por el cual daría todo. Aquel hombre quizá el más fuerte del pueblo tenía que cumplirle 6 tareas al rey hades para que le otorgara la famosa espada y un cuerpo increíble con el cual poder vencer al dragón. Pues entonces aquel héroe comenzó su viaje. –Hoy es el día no hay vuelta atrás cumpliré con mi destino y me convertiré en el rey- dijo con tono decidido cuando salió del pueblo con una espada de acero un escudo igualmente de acero y su armadura echa de piel de mino tauro aquel que el mismo había vencido hace no mucho tiempo. –Bien de aquí tengo que llegar al santuario de la sidra ubicado al norte de swenhistam  y rendirle culto a hades para que me permita entra al inframundo y de ahí hacérmelas hasta llegar con el y que me de los 6 desafíos que tengo que cumplir- Así que partió de su pueblo al amanecer poco antes de que saliera el sol todo era obscuro y tenebroso el camino se veía a penumbras y a los lados se aparecían siempre ogros y trols aquellos eran esclavos y trabajaban en minas día y noche sin descanso por lo que siempre que se les daba la oportunidad huían. Siguiendo su camino ya había salido el sol y se veía como algunas aves de hermosos colores sobrevolaban el cielo azul claro que solo no se le podía ver fin de camino se harían cerca de tres días a pie así que él tenía otros planes puesto que no tenía tiempo para eso.- ¡Bien por fin he llegado!- exclamo con satisfacción. Delante de el había una cabaña echa de madera la mayor parte estaba muy deteriorada y parecía que en cualquier momento podría caer. Al entrar se veía a un hombre en el centro viejo y barbudo su barba era color gris y no tenia pelo, por otra parte adentro no era más grande que afuera puesto que solo había un caldero en el centro de la habitación un pequeño banco y unas mascaras muy coloridas. -Así que no has pensado en remodelar.- -No es mi gusto hacerlo. Y bien para que has venido no creo que necesites la ayuda de un vejete como yo.- -Necesito una ayuda un transporte mas bien. ¿Puedes conseguirme alguno?- El viejo hecho un tipo de polvo en su caldero era un polvo morado y al momento de tocas el caldero se elevo una nube de polvo que cubrió la habitación y en las paredes comenzaron a verse dibujos de animales corriendo.-Si estos es lo que buscas afirma por favor- -Si eso el lo que busco- Respondió con un tono fuerte. –En las montañas al oeste hay un tigre mitad águila mitad jaguar con la capacidad de llevarte a donde desases. Pero ten cuidado el solo te obedecerá si te cree digno de él. No te confíes, es una bestia tramposa así que ten cuidado. -Luego de eso el humo que cubría la habitación comenzó a disiparse y al final solo quedo la casa vacía todo lo que había en ella se había ido incluyendo al anciano. –Esa manía tuya de desaparecer cuando terminas tus predicciones. No creo que le parezca a todo mundo.- suspiro –Ah ese vejete no tiene remedio.- Y Isaac salió de aquella casa al momento de salir se dio media vuelta y vio como la casa desaparecía con el viento frio del invierno. –Bien lo siguiente será buscar aquel jaguar águila o como se llame. Bien me tomara cerca de 2 horas llegar desde aquí así que vamos. Y se puso en marcha. Llego a unas montañas grandes e inclinadas incapaces de ser escaladas por cualquier ente viviente en este mundo pero ese no era problema para ese hombre puesto que con sus manos tomaba piedra por piedra y escalaba la montaña sin ningún problema. Al llegar a la cima de la montaña se encontró con el su primer reto al cual tenía que enfrentar una bestia. Incomprensible para nosotros pero para aquellos tiempos un monstruo como ese era el pan que se comía así que sin temerle a la muerte saco su espada y la blandió con una fuerza inimaginable para así tratar de causarle algún daño a aquella bestia pero sin ningún resultado puesto que tal bestia estaba recubierta de piel tan fuerte como la roca misma la bestia emitió un rugido que estremeció a todos los animales de aquella montaña y tomando a Isaac desprevenido le ataco al pecho causándole una herida grave en aquel momento Isaac lo tomo del cuello y con increíble destreza lo arrojo lejos pero aunque haya pasado eso aquella bestia expandió sus alas y se elevo a gran altura y sin dar respiro a aquel caballero embistió desde las alturas lanzando a Isaac algunos metro lejos,  la bestia se elevo de nuevo para preparar su siguiente golpe mientras tanto Isaac en el suelo logro retomar el aliento y prever el ataque de la bestia haciéndose a un lado y tomándola por el cuello luego de luchar un poco la bestia cedió y cayó al suelo. Incapaz de moverse la bestia acepto su derrota y dejo a Isaac montarla. –Bien así me tomara un día llegar al templo de sidra- Diciendo esto retomo el viaje. La bestia se elevo en el aire y comenzó a volar tomando rumbo hacia donde Isaac dijera así viajo por el cielo que parecía aun más hermoso desde donde él estaba las nubes que incluso podía tocar aquella sensación era indescriptible era simplemente hermosa. El día paso y Isaac llego al santuario de hidra un lugar horroroso para cualquier humano desde que se usaba como centro de culto para hades se habían sacrificado a muchas personas hay y se podían sentir a las almas en pena suplicando por un poco de piedad. Al entrar Isaac noto una deformación en el espacio se abrió un hoyo en el suelo por una par de manos gigantes que eran esqueléticas y descuidadas. –Si poder es lo que quieres tu debéis bajar ye encontrarme antes de que tu alma sea devorada por los espíritus en pena- Se oyó con una voz horrorosa que no parecía tener tono solo es como si se oyera. –Bien tengo que bajar y encontrarlo antes de que muera así que mejor me doy prisa.- En aquel abismo se podían ver a los lados esqueletos cayendo hacia un vacio todo ellos incendiados, pálidos y esqueléticos. Al comenzar a bajar el hombre fue atacado por espíritus que comenzaban a tratar de entrar en su cuerpo pero el tenia gran poder mental y repelía a muchos pero sin embargo por cuánto duraría eso comenzó a entrar en fatiga su vista comenzó a ceder y su cuerpo se veía como se empalidecía estaba comenzando a perder el equilibrio se comenzó a desesperar y corrió. Luego de correr por mucho tiempo no le quedaba energía y aquellas escaleras no parecían tener fin. De hecho hasta donde su vista podía ver solo quedaban escaleras y una obscuridad penetrante que espantaría incluso al más fuerte de los dioses. De pronto comenzó a recordar. –El camino está en tu mente no en tu vision no te fíes solo de uno de tus sentidos puesto que morirás muy rápido.- Comenzó a recordar esas palabra entonces a la mente se le vinieron aquellas frases -asbruhan vitien boterhnor-  Dijo con una voz decisiva. De pronto todos los espíritus cedieron ante una luz la cual los elimino y quito la penumbra de aquel lugar. Continuo bajando como por 15 minutos hasta llegar a una habitación la cual puso en penumbra la luz emitida por Isaac. Aquella habitación estaba pintada de rojo y había personas en objetos de tortura por toda la habitación se podía oler  a sangre y había un camino marcado por una alfombra roja la cual parecía estar bordada a mano de echo si mirabas hacia atrás se podía ver a un par de mujeres a la lejanía tejiéndola haciéndola más grande, las habitación estaba iluminada por velas y en el centro de la habitación se podía ver un trono de picos donde descansaba un hombre decrepito. 

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